Cada 23 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Bisexualidad, una fecha que nació para visibilizar la bisexualidad, combatir los prejuicios y recordar algo tan sencillo como necesario: todas las personas tenemos derecho a ser quienes somos, a sentir como sentimos y a querer a quien queremos.
La bisexualidad forma parte de la diversidad sexual y afectiva. Y, aunque pueda parecer que hablamos de algo reciente, no lo es. La historia de la bisexualidad está presente en diferentes culturas y épocas, aunque durante mucho tiempo muchas de estas realidades quedaron invisibilizadas o fueron interpretadas desde perspectivas que no daban espacio a la propia identidad de las personas.
Esta fecha, es decir, hoy, es también una oportunidad para hablar de visibilidad. Porque todavía existen estereotipos y prejuicios alrededor de la bisexualidad: que es una fase, que es indecisión, que hay que “elegir”, que una persona deja de ser bisexual dependiendo de quién sea su pareja. Nada de eso define una identidad. La bisexualidad no necesita demostrarse, justificarse ni explicarse para ser válida.
Y quizá ahí está lo verdaderamente importante de esta fecha: en recordar que ser uno mismo no debería requerir permiso. Que nadie debería tener que esconder una parte de quien es para sentirse aceptado. Que amar, sentir, expresarse o construir una vida de una manera diferente a la nuestra no convierte a nadie en menos válido. Al contrario: la diversidad de las personas es precisamente lo que hace que el mundo sea un lugar más rico, más humano y más auténtico.
En MarSenses creemos en espacios donde cada persona pueda sentirse cómoda siendo exactamente quien es. Sin tener que esconderse. Sin tener que dar explicaciones. Sin miedo a ser juzgada.
Porque todas las personas tienen su espacio. Todas merecen respeto. Todas merecen apoyo. Y, sobre todo, todas merecen recibir amor, cariño y aceptación.
Este 23 de septiembre celebramos la bisexualidad, sí. Pero también celebramos algo que debería acompañarnos todos los días: la libertad de ser, sentir y querer.
Porque no hay una única manera de ser persona. Ni de amar. Ni de sentir.
Y en MarSenses queremos que haya espacio para todas. Tal y como son.