HOY es un día de declaración de intenciones. De declaración de existencia. Fechas como hoy, son momentos para decir en voz alta algo que durante demasiado tiempo se quiso mantener en silencio. La visibilidad es uno de esos actos profundamente humanos que cambian vidas, porque cuando una persona puede ser vista tal y como es, con dignidad y sin miedo, algo se transforma para siempre.
Por eso cada 31 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Visibilidad Trans, una jornada que nos recuerda la importancia de mirar, reconocer y celebrar la diversidad de las identidades trans.
Durante demasiado tiempo, muchas personas trans han vivido en la sombra. No porque quisieran, sino porque la sociedad no estaba preparada para mirarlas con respeto. Invisibilizar ha sido una forma de violencia silenciosa: negar referentes, negar historias, negar la posibilidad de existir con plenitud. Por eso la visibilidad importa tanto. Porque cuando una persona trans puede mostrarse tal y como es, cuando puede vivir con su nombre, su identidad y su verdad, no solo se transforma su vida; también cambia el mundo que la rodea.
La historia del movimiento LGTBIQ+ no se puede contar sin las personas trans. Desde momentos clave como los Disturbios de Stonewall, impulsados por el coraje de figuras como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, hasta las luchas actuales por la igualdad real, el colectivo trans ha estado siempre a pie del cañón. Cuando muchos aún tenían miedo, ellas ya estaban defendiendo la libertad. Cuando parecía imposible avanzar, ellas empujaban la historia hacia delante.
Y lo han hecho, además, enfrentándose a una realidad que todavía hoy sigue siendo dura. Discriminación laboral, exclusión social, prejuicios que pesan demasiado. Aun así, las personas trans siguen formando parte activa de nuestra sociedad, en todos los ámbitos de la vida. Son profesionales, creadoras, trabajadoras, vecinas, amigas, líderes. Son personas que construyen comunidad cada día con su talento, su esfuerzo y su valentía.
A pesar de los discursos que pretenden borrar o cuestionar su existencia, la realidad es mucho más fuerte: las personas trans están aquí, han estado siempre y seguirán estando. Y su presencia hace que nuestras sociedades sean más honestas, más diversas y más humanas.
En MarSenses creemos profundamente en esa verdad. Nuestro proyecto nace con la convicción de que la diversidad no es un problema que gestionar, sino una riqueza que cuidar. Creemos en espacios donde cada persona pueda ser quien es, sin miedo, sin esconderse, sin pedir permiso para existir.
Por eso nuestro compromiso con el colectivo trans no es simbólico, es real. Lo construimos a través de alianzas, de acciones y de una forma de entender el mundo. Colaborar con organizaciones como FELGTBI+ y apoyar iniciativas como ‘Yes We Trans’ significa apostar por oportunidades, por visibilidad y por justicia social. Significa entender que el talento no tiene género y que la igualdad solo es verdadera cuando llega a todas las personas.
También creemos en el poder de la sensibilización y la formación. Porque muchas veces el prejuicio nace de la ignorancia y el conocimiento abre puertas que antes parecían cerradas. Cuando empresas, instituciones y comunidades se comprometen con la diversidad, el cambio deja de ser una promesa y se convierte en una realidad.
Este 31 de marzo no solo celebramos la visibilidad. Celebramos la valentía de quienes han tenido que abrir camino en medio de la incomprensión. Celebramos a quienes, con su existencia, han enseñado al mundo que la identidad no se negocia y que la dignidad no se esconde.
Celebramos a las personas trans que estuvieron cuando nadie miraba, a las que están hoy construyendo futuro y a las que vendrán después.
Porque la visibilidad no es solo ser vistas. Es ser reconocidas. Es ser respetadas.
Es ser libres.
Y cuando una sociedad aprende a mirar con respeto a TODAS las personas que la forman, no solo gana el colectivo trans. Gana el mundo entero.
Sin las personas trans, el colectivo LGTBIQ+ no somos nadie. La sociedad al completo, no somos nadie.
¡GRACIAS POR TANTO!
Prometemos no soltaros de la mano. ¡Os queremos!