¿Pizza? ¡P I Z Z A!

9 febrero 2026 Gastronomía Estilos de Vida

Hay comidas ricas, hay comidas famosas… y luego está la pizza. Ese invento redondo que ha conseguido unir a culturas, generaciones y grupos de amigos con una sola pregunta universal: “¿pedimos una pizza?”. Cada 9 de febrero se celebra el Día Mundial de la Pizza, una excusa perfecta para rendir homenaje a uno de los platos más queridos del planeta.

Aunque hoy la asociamos directamente con Italia, la idea de colocar ingredientes sobre una masa plana viene de mucho más atrás. Ya en la antigua Grecia y en Roma se consumían panes planos con aceite, hierbas y otros acompañamientos. Sin embargo, la pizza tal como la conocemos nació en Nápoles, en el siglo XVIII, como comida humilde para las clases trabajadoras. La famosa pizza Margherita, creada en honor a la reina Margarita de Saboya, terminó de convertirla en símbolo nacional italiano gracias a sus colores, que representan la bandera del país: tomate, mozzarella y albahaca.

¿Y por qué la pizza se ha vuelto tan famosa? Porque es democrática, adaptable y perfecta para compartir. Da igual si eres fan del queso, del picante, del marisco o del dulce, siempre hay una pizza para ti. Además, su formato la hace ideal para reuniones, celebraciones o cenas improvisadas, y su versatilidad ha permitido que cada país cree su propia versión sin perder la esencia.

En todo el mundo hay sabores que nunca pasan de moda. La margarita sigue siendo la reina absoluta, la pepperoni domina en Estados Unidos y muchos países europeos, la hawaiana divide opiniones pero se mantiene entre las más pedidas, y las pizzas con cuatro quesos o con verduras conquistan a quienes buscan opciones más intensas o ligeras. En Italia, en cambio, se respira más tradición: la napolitana, la marinara, la capricciosa o la quattro formaggi forman parte del ADN culinario del país, siempre con ingredientes sencillos y de calidad.

Con el paso del tiempo han surgido infinitos estilos de pizza. Desde la napolitana de bordes altos y masa suave, hasta la romana, más fina y crujiente, pasando por la pizza al taglio vendida por porciones, la neoyorquina de gran tamaño y masa flexible, la estilo Chicago con base gruesa y rellena, o las versiones gourmet con ingredientes inesperados. La pizza ha demostrado que puede ser tradicional o creativa, callejera o de alta cocina.

Pero toda buena pizza empieza por la masa. La clave está en ingredientes simples y paciencia. Harina de calidad, agua, levadura, sal y un buen reposo. Una hidratación adecuada, un amasado suave y una fermentación lenta permiten desarrollar sabor y textura. El secreto está en dejar que el tiempo haga su magia: una masa reposada es más digestiva, más aromática y mucho más deliciosa. Después, cada persona puede añadir lo que quiera: desde ingredientes clásicos hasta combinaciones atrevidas que rompen las reglas.

La pizza no es solo comida, es cultura, historia y un punto de encuentro. Es ese plato que aparece en celebraciones, en noches de sofá y serie, en reuniones familiares y en citas improvisadas. Quizá por eso nos gusta tanto: porque siempre viene acompañada de buenos momentos.

Así que hoy, en este 9 de febrero, celebremos el Día Mundial de la Pizza como se merece. Con una porción en la mano, una buena compañía y la certeza de que, a veces, las cosas más simples son las que nos hacen más felices.

Y sí, es PIZZA, no "picsa" ni "pisa"... :-)

(Se tenía que decir, y se dijo) :-)

¡CUIDADO! Otro "melón" que se podría abrir en torno a este tema es ¿Pizza con o sin piña?... Aquí sí que se puede ver la edad de las personas (y las distintas generaciones) y las experiencias vitales que les han marcado.

En este sentido, en la redacción (véase mi mesa rodeado de compañeros y compañeras) hay una clara división. Una parte del equipo del equipo se declara, claramente, fan del equipo 'SIN' piña, aunque el equipo 'CON', ha finalizado la jornada con más adeptos.... Y tú, ¿de qué equipo eres?

Te escuchamos (y leemos) en redes. :-)