Manjar humilde, vegetal y profundamente balear

4 diciembre 2025 Gastronomía mallorca

Hoy venimos a hablar de uno de los platos más ricos, interesantes y llenos de sabor de la cocina balear. En este caso particular, de la isla de Mallorca. Como ya verás, se puede hacer de distintas formas en función de la época del año y los productos de temporada, pero cuando llega el fresquito, por ejemplo, ahora los meses de invierno, suele ser la mejor opción. Así las cosas, toma nota, disfruta de la lectura, y ve haciendo la lista de la compra, que intuyo que tendrás ganas de hacer la receta. BON PROFIT!

Las sopas mallorquinas son uno de los platos más representativos de la cocina tradicional de Mallorca, un recetario donde el producto de la huerta, el pan ‘pagès’ (pan “moreno”) y la paciencia dan vida a una de las elaboraciones más reconfortantes que existen. No es casualidad que sea un plato que pasa de generación en generación: es sencillo, nutritivo, económico, intensamente sabroso y, sobre todo, muy mallorquín. Eso sí… no apto para quienes no disfrutan de las verduras, porque aquí ellas son las protagonistas absolutas.

La base de esta receta es sorprendente para quienes la hacen por primera vez: no es una sopa líquida al uso, aunque su nombre pueda engañar. En realidad, se trata de un plato semi-seco, donde las rebanadas de pan —cortadas muy, muy finas— se colocan en capas y actúan como una esponja que absorbe el caldo resultante de sofreír sus verduras. Ese pan cortado a láminas tan delgadas suele pillar por sorpresa a quienes no conocen esta joya culinaria; pero es precisamente ese detalle el que convierte a las sopas en una textura única: tiernas, jugosas, casi melosas, pero sin llegar a ser caldosas.

El carácter de las sopas mallorquinas reside en su versatilidad absoluta. Se pueden preparar en cualquier época del año: más ligeras en primavera, con verduras de temporada; más intensas en otoño e invierno, con col, setas o incluso un toque de sobrasada para quienes quieran una versión más rústica. Cada casa tiene su truco, su forma, su pequeña tradición. Pero todas coinciden en la esencia: fuego lento, producto de proximidad y respeto por lo sencillo.

Son también un homenaje a la cocina de aprovechamiento: nacieron para no desperdiciar el pan duro del día anterior y para convertir unas cuantas verduras humildes en un festín. Y vaya si lo lograron. Hoy es uno de los platos más valorados por mallorquines y visitantes, porque reúne todo lo que define a la gastronomía balear: sabor, honestidad y un vínculo profundo con la tierra.

Disfrutar de unas sopas mallorquinas es disfrutar del campo, de la tradición y de ese tipo de platos que se comen despacio y con calma. El aroma del sofrito, el perfume de la col, el pan absorbiendo el caldo… Todo invita a sentarse a la mesa con hambre y con ganas de repetir.

A continuación, te dejo la receta tradicional. Si lees este artículo hasta el final, lo más probable es que acabes corriendo a la cocina a prepararlas. Son así de irresistibles. Si me permites un consejo, un toque de 'butifarró' picante, es una maravilla :-)

ANEM PER FEINA! Ahora ya has leído de qué va la historia, y solo queda poner en práctica lo que has leído y hacer que ese momento de imaginar el plato, se convierta en realidad. Aquí te dejamos la receta para que dejes volar la imaginación y tengas un momento estrella (si estás sol@, tendrás ‘tupper’ para unos días más, así que todo en orden).

Ingredientes (4 personas):

  • 300 g de pan moreno mallorquín, cortado muy fino (láminas de 2–3 mm)

  • 1 col pequeña o ½ col grande

  • 1 manojo de acelgas

  • 1 cebolla grande

  • 2 tomates maduros

  • 2 dientes de ajo

  • 1 pimiento verde

  • Aceite de oliva

  • Pimentón dulce

  • Sal y pimienta

  • Opcional: setas, sobrasada, butifarrón o panceta (versiones más contundentes)

Preparación:

  1. Sofríe la base: En una olla grande, calienta aceite y sofríe la cebolla picada, el ajo y el pimiento. Cocina unos minutos hasta que quede bien tierno.

  2. Añade el tomate: Incorpora los tomates rallados y deja reducir.

  3. Incorpora las verduras verdes: Añade la col cortada fina y las acelgas troceadas. Rehoga hasta que bajen de volumen.

  4. Sazona y condimenta: Agrega una cucharadita de pimentón, sal y pimienta.

  5. Cubre con agua: Vierte agua justo hasta cubrir las verduras. Cocina 15–20 minutos a fuego medio.

  6. Monta las sopas: Retira parte del caldo, dejando solo un fondo. Coloca capas de pan fino y capas de verduras alternando. El pan absorberá el caldo creando la textura clásica.

  7. Reposo: Deja reposar 5 minutos antes de servir.

Y listo. Un plato que huele a hogar, a invierno y a tradición mallorquina. Tan simple como perfecto.

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