La importancia de educar en la paz desde la infancia

30 enero 2026 Estilos de Vida GenSenses Tradiciones

Cada 30 de enero, muchos centros educativos detienen por un momento su rutina para recordar algo que, en realidad, debería acompañarnos todos los días: la paz y la no violencia. Esta fecha no es casual. Conmemora el aniversario del asesinato de Mahatma Gandhi, referente mundial de la resistencia pacífica y del cambio social a través del diálogo, el respeto y la coherencia entre pensamiento y acción. Desde 1964, el Día Escolar de la Paz y la No Violencia invita a reflexionar, especialmente en las aulas, sobre el mundo que queremos construir.

Hablar de paz en la infancia no es una idea abstracta ni ingenua. Es una necesidad. Los primeros años de vida son el momento en el que se forman valores, actitudes y formas de relacionarse con los demás. Cuando un niño o una niña interioriza desde pequeño que los conflictos pueden resolverse sin violencia, que todas las personas merecen respeto y que la diversidad no es una amenaza sino una riqueza, ese aprendizaje deja huella. No se trata solo de evitar peleas en el patio, sino de sentar las bases de una convivencia más justa y empática en el futuro.

La celebración de este día sigue siendo imprescindible porque la violencia, en todas sus formas, sigue presente en el mundo y también, a veces, en los entornos más cercanos. La escuela, como espacio de socialización, tiene un papel clave para contrarrestar mensajes de odio, discriminación o intolerancia que los menores pueden recibir desde otros ámbitos. Recordar el valor de la paz no significa negar los conflictos, sino aprender a gestionarlos con herramientas como la palabra, la escucha y la cooperación.

En muchos centros escolares, el 30 de enero se vive de manera especial. A lo largo de la mañana, las aulas se transforman en espacios de reflexión y creatividad. Hay colegios que trabajan cuentos y relatos adaptados a cada edad para hablar de la paz, el respeto o la amistad, generando debates sencillos pero profundos. En otros, el alumnado escribe mensajes o deseos por un mundo más pacífico que luego se comparten en murales colectivos o se leen en voz alta en el patio. También es habitual que se realicen gestos simbólicos, como formar la palabra “paz” entre todos o soltar palomas de papel hechas a mano, que refuerzan la idea de comunidad y compromiso compartido.

Algunos centros aprovechan este día para conectar la paz con acciones concretas, como campañas solidarias, actividades de mediación escolar o proyectos que fomentan la inclusión y la igualdad. De esta forma, el mensaje deja de ser teórico y se convierte en algo tangible, cercano y comprensible para el alumnado.

Educar en la paz no es un trabajo de un solo día, pero tener una fecha señalada ayuda a recordarlo y a darle visibilidad. Desde la infancia, sembrar estos valores es apostar por una sociedad más consciente, más respetuosa y menos violenta. Porque la paz no se improvisa en la edad adulta: se aprende, se practica y se cuida desde los primeros años.