Hay fotos que guardamos en el móvil. Los recuerdos los guardamos para siempre.

19 agosto 2026 Estilos de Vida Vida Tradiciones

El 19 de agosto de 1839, Luis Daguerre presentó ante la Academia de Ciencias de Francia su último invento: el daguerrotipo, un procedimiento que permitía capturar una imagen mediante un proceso químico. Aquel mismo día se liberó la patente, dando paso al desarrollo de la fotografía tal y como la conocemos.

Mucho ha cambiado desde entonces. Hemos pasado de aquellas primeras imágenes a las cámaras digitales, los teléfonos móviles y fotografías que podemos hacer en cuestión de segundos. Hoy llevamos una cámara en el bolsillo y podemos convertir prácticamente cualquier instante en una imagen.

Pero quizá la fotografía nunca haya tratado únicamente de hacer fotos.

El Día Mundial de la Fotografía, impulsado por el fotógrafo australiano Korske Ara, nos recuerda precisamente el poder que tiene una imagen para contar historias, despertar emociones e incluso cambiar nuestra manera de mirar el mundo. Desde 2007, Ara promovió un concurso fotográfico abierto a todo el mundo cuya recaudación se destinaba a una organización dedicada a la atención médica de la infancia. La iniciativa fue creciendo hasta alcanzar una enorme repercusión internacional.

Y, sin embargo, hay algo que ninguna cámara puede capturar. Porque no todos los recuerdos necesitan una fotografía.También hacemos fotos con los ojos. Con los sentidos. Con las emociones. Cada momento que vivimos queda, de alguna manera, grabado en nuestra mente: una conversación inesperada, una carcajada, el sabor de algo que probamos por primera vez, una canción que sonaba mientras contemplábamos el mar, una puesta de sol, una persona que conocimos, un lugar al que llegamos sin saber que acabaría siendo inolvidable.

Y eso es especialmente cierto durante las vacaciones. Porque cuando viajamos no solo llenamos la galería del teléfono. Llenamos nuestra memoria de historias. Cada día está compuesto por pequeños instantes que, aunque en ese momento parezcan insignificantes, pueden convertirse con el tiempo en algunos de nuestros recuerdos favoritos.

Una fotografía puede mostrarnos cómo era aquel lugar. Pero nuestra memoria nos devuelve cómo nos sentíamos allí. Podemos volver a mirar una imagen años después y recordar el calor en la piel, el olor del mar, aquella conversación, las risas, el cansancio después de un día intenso o esa sensación de no tener ninguna prisa porque, por unos días, el mundo podía esperar.

Por eso, este 19 de agosto, celebremos la fotografía, sí. Hagamos fotos. Muchas. Guardemos esos paisajes, esas personas y esos momentos que queremos volver a visitar algún día.

Pero no olvidemos levantar la mirada de la pantalla y vivir la escena. Porque hay momentos que merecen una foto. Y hay otros que, simplemente, merecen ser vividos. Al final, las mejores vacaciones no son las que tienen más fotografías. Son las que, muchos años después, todavía podemos recordar con los ojos cerrados.

Así que lánzate a crear recuerdos, fotografías mentales y reserva tu escapada en MarSenses.

¡Te esperamos!

Por cierto, no hará falta flash en la cámara. Entre el sol y tú brillo, es suficiente.