Lunes, 1 de junio. Puede parecer un mes más que, además, comienza con una nueva semana. No da tregua al calendario ni al fin de semana. Empieza con fuerza.
No solo se trata del último mes escolar, ni el mes antes de lo que llamamos “pleno verano” (por lo de que mucha gente en julio está ya de vacaciones), ni el último mes de la operación “bikini” (y no por el sándwich de jamón y queso, que eso siempre viene bien)…
El inicio de junio marca, también, el inicio del mes del Orgullo LGTBIQ+. Un momento ahora para analizar lo que hemos escrito. Para muchas empresas, personas y entidades eso es todo lo que es. UN MES. 30 días, en este caso, en los que la bandera LGTBIQ+ va a ondear en edificios, oficinas, tiendas, y en los que -ahora viene el ‘melonazo’ a abrir- muchas personas serán (más bien lo parecerán) las más inclusivas y abiertas de mente. Eso sí, con una caducidad de 30 días. No sea cosa que se vaya a interpretar (o dejar ver, que es peor (para ell@s)) que son ‘liberales’ y que creen en la libertad de expresión. #Ironía
No se trata de lanzar ‘shade’ ni nada. Es una realidad con la que, por desgracia, aún convivimos en pleno 2026. ¡Déjame explicar esto! (De lo contrario, sonamos como un ‘hater’ que aún no se ha tomado el café y odia a todo el mundo 😊 )
Como decía, el inicio del mes de junio marca la celebración del Orgullo LGTBIQ+ (que culmina el 28 de junio, día “oficial” del Orgullo), un mes en el que recordamos todo lo que se ha conseguido en cuanto a derechos y materia social que nos afectan a gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, personas queer y demás.
Está claro que se ha avanzado, pero estamos viendo algunos retrocesos, y más en la sociedad actual, en la que una parte sigue incidiendo en mensajes de odio que solo buscan enfrentar a la gente y menospreciar a gente que es y siente diferente. Y ahí es donde marcamos la línea. Por ahí no pasamos.
Tanto nuestros derechos como la forma de vivir en esta sociedad (la nuestra, la de todas las personas) no van a cambiar ni vamos a volver atrás (ni a los armarios) porque un grupo de sectarios y mentes retrógradas así lo quieran.
En este punto, volvemos a lo que decíamos ante: el mes del Orgullo en el que todo el mundo es super “LGTBIQ+ Friendly”, pero solo esos 30 días. Luego, parece que el escáner de la apertura mental se rompe y vuelven a los mismos pensamientos retrógrados, fachas y llenos de odio.
Y de esto va el Orgullo, bueno y la vida en general. De ser, de sentir, de vivir la vida como toda persona realmente es. Sin armarios, sin prejuicios y en total libertad. Sin tener que esconderse de nada ni de nadie. Sin discriminar a alguien por ser diferente a lo que siente.
Como se suele decir, “hubo quien andó para que nosotres ahora podamos correr”, lo que significa que las personas del colectivo de otras generaciones ya lucharon para que los derechos que tenemos ahora mismo fueran una realidad. Ell@s lucharon, se manifestaron y creyeron en la lucha que era necesaria para que ahora vengan otr@s a intentar quitarnos los derechos (tanto legales como de ser) de los que ahora disfrutamos.
Y desde MarSenses queremos dejar claro un mensaje. Tanto en nuestros hoteles y restaurantes, como en nuestras oficinas, el Orgullo se celebra todo el año. Cada persona es libre de ser, sentir y expresarse como quiera. Ya desde el principio las cosas están claras. Las personas van primero y no vamos a permitir ni una mínima expresión de odio o en contra de cualquier persona del colectivo. Pero tampoco hacia alguien que sea diferente. Aquí vivimos y sentimos desde el respeto.
Quien no lo entienda así, puede salir por la misma puerta que ha entrado. Claro y conciso. Y muy directo: ¡En esta casa no permitimos faltas de respeto! ¡En esta casa, la diferencia se celebra!