La Navidad es una fiesta universal, pero su forma de celebrarse refleja la historia, la religión y la cultura de cada país. España y Serbia comparten raíces cristianas, aunque sus tradiciones navideñas difieren notablemente debido ¡principalmente a la presencia mayoritaria del cristianismo católico en España y de la Iglesia Ortodoxa en Serbia. Esto da lugar a dos calendarios distintos, dos rituales diferentes y gastronomías contrastadas que hacen de ambas celebraciones un universo cultural fascinante.
En España, la Navidad comienza de manera oficial con la llegada del Adviento, aunque el ambiente festivo se percibe desde principios de diciembre con el encendido de luces y los mercadillos navideños. El 22 de diciembre, con el famoso Sorteo de la Lotería de Navidad, marca el inicio emocional de las fiestas. Los días clave son Nochebuena (24 de diciembre), Navidad (25), Nochevieja (31) y, sobre todo, la festividad de los Reyes Magos el 6 de enero, un evento profundamente arraigado que culmina en la Cabalgata del 5.
En Serbia, gran parte de la población celebra la Navidad siguiendo el calendario juliano, por lo que el día grande no es el 25 de diciembre, sino el 7 de enero. La Nochebuena, llamada Badnje Veče, se celebra el 6 de enero y tiene un simbolismo muy especial. Una tradición destacada es la quema del badnjak, una rama de roble que representa prosperidad y buena suerte para el año entrante. Las iglesias ortodoxas se llenan de fieles, y el ambiente es más solemne que festivo, aunque la unión familiar sigue siendo el eje central.
Una de las cosas que más unen a ambos países es la gastronomía, como todos los países que vamos analizando. Ahí está la cuestión: a todas las personas, sean de donde sean, se las gana por el estómago. Las cosas como son. :-) Ahora sí, analicemos las principales diferencias.
En España, la cena de Nochebuena es un momento de abundancia: mariscos, sopas o consomés, cordero o cochinillo asado, pescados al horno y embutidos tradicionales suelen ocupar la mesa. En cuanto a los dulces, destacan los turrones, polvorones, mazapanes y el roscón de Reyes, protagonista indiscutible del 6 de enero.
En Serbia, las comidas navideñas están marcadas por la tradición ortodoxa del ayuno previo. La cena de Nochebuena, por ejemplo, suele ser sin carne, e incluye platos como pescado, frijoles, col rellena vegetal o ensaladas frías. En Navidad, sin embargo, el menú se vuelve más contundente. El plato más emblemático es el pečenje, generalmente cerdo o cordero asado al estilo tradicional. También es típico el česnica, un pan especial que esconde una moneda en su interior y que se reparte entre los comensales: quien la encuentra tendrá suerte durante el año. En lugar de turrones, se consumen nueces, miel y postres caseros como el pita de nueces.
Aunque España y Serbia celebran la Navidad de maneras muy distintas, ambas versiones comparten valores universales: familia, tradición, espiritualidad y gastronomía que une generaciones. España vive la Navidad desde la alegría mediterránea y la diversidad regional; Serbia mantiene un profundo simbolismo religioso y un sentido de comunidad muy arraigado.
¡Dos formas diferentes de celebrar, pero igualmente entrañables y ricas en cultura!